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Blog de fábrica

¿Cómo trata sus aguas una curtiembre responsable?

Tenería Díaz

Curtir cuero es, en buena medida, trabajar con agua. El agua transporta los productos hacia la piel, la lava entre etapa y etapa y se lleva lo que la piel ya no necesita. Por eso la pregunta más honesta que se le puede hacer a una curtiembre no es cuánto cuero produce, sino qué hace con el agua cuando termina de usarla.

En el sector curtidor se estima que solo alrededor del 20% de las empresas trata sus aguas antes de descargarlas. Nosotros pertenecemos a ese grupo, con una planta de tratamiento propia. Este artículo explica, sin tecnicismos, cómo funciona.

Qué es una planta de tratamiento “mixta”

Nuestra planta es de tipo mixto: combina una etapa físico-química con una etapa biológica. Las dos hacen trabajos distintos y se necesitan mutuamente.

Primera etapa: físico-química

El agua que sale del proceso lleva sólidos en suspensión, grasas y restos de productos. En esta etapa se dosifican reactivos que hacen que esas partículas dispersas se agrupen en grumos más grandes y pesados, que se separan del agua por decantación. Es el equivalente industrial de dejar reposar un vaso de agua turbia, pero acelerado y controlado: lo que estaba flotando o disuelto a medias termina en el fondo, convertido en lodo.

Segunda etapa: biológica

Lo que la primera etapa no puede atrapar —la materia orgánica disuelta— lo come la segunda. Aquí trabajan microorganismos que se alimentan de esa carga orgánica, igual que en el cauce de un río sano pero de forma concentrada y vigilada. El resultado es un agua con mucha menos materia orgánica que la que entró.

Una forma de medir ese trabajo es la DQO (demanda química de oxígeno), que indica cuánta carga contaminante lleva el agua. A la salida de nuestro tratamiento, la DQO está dentro de los parámetros legales de descarga. Valores exactos por confirmar.

El pH de descarga: por qué entre 6 y 9

El pH mide qué tan ácida o alcalina es el agua, en una escala donde 7 es neutro. Las normas del GAD de Tungurahua y del Ministerio del Ambiente (MAE) exigen descargar entre 6 y 9, es decir, cerca de la neutralidad.

¿Por qué importa? Porque una curtiembre genera de forma natural los dos extremos: el pelambre trabaja en medio alcalino y el curtido en medio ácido. Si esas corrientes se descargaran tal cual, dañarían tuberías, suelos y la vida acuática del cuerpo receptor. Parte del trabajo de la planta es neutralizar: que el agua salga en un rango en el que el entorno pueda recibirla. Nuestra descarga se mantiene dentro de ese rango de 6 a 9.

¿Y los lodos?

Tratar el agua no hace desaparecer la contaminación: la concentra en lodos. Una curtiembre responsable también responde por ellos. Los nuestros se entregan a un gestor ambiental externo autorizado, que los dispone en un relleno industrial habilitado para ese fin. Lo mismo ocurre con los residuos sólidos del proceso —carnaza, recortes y viruta—, que se destinan a la producción de gelatina y a relleno industrial.

Menos carga desde el origen

La mejor agua de tratar es la que llega menos sucia. Por eso el trabajo ambiental empieza dentro del proceso, no en la planta de tratamiento:

  • Curtimos únicamente con cromo III, la forma segura empleada en curtición.
  • Con enmascarantes y complejantes logramos que la piel absorba el 98% del cromo ofrecido: menos cromo residual en el agua y en el lodo.
  • En el pelambre, el sulfuro de sodio se minimiza con enzimas y aminas, y en procesos especiales trabajamos con 0% de sulfuro.

Por qué tan pocas curtiembres tratan sus aguas

Porque una planta de tratamiento no es una compra, es un compromiso permanente: ocupa terreno, exige operación diaria, análisis, reactivos y personal que la entienda. Es más barato no hacerlo — hasta que se mira el río. Que solo cerca del 20% del sector trate sus aguas dice cuánto camino le queda a la industria; también dice algo de quienes ya lo recorren.

En Tenería Díaz operamos nuestra planta con los permisos vigentes del GAD y del MAE, dentro de un sistema de calidad basado en las normas ISO 9000, y entendemos la conservación del medio ambiente como uno de los compromisos de nuestra política de calidad, no como un eslogan.

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