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Blog de fábrica

De 400 a 2.000 pieles al mes: lo que aprendimos desde 1989

Tenería Díaz

En 1989, el señor Patricio Díaz fundó esta tenería en Ambato con dos recursos: su capital y su trabajo. Se producían unas 400 pieles al mes con un proceso casi manual. Hoy producimos en promedio 2.000 pieles al mes, el 90% de ellas cuero blando para calzado. Multiplicar la producción por cinco no fue una compra ni un golpe de suerte: fue una serie de lecciones aprendidas en el piso de la fábrica. Estas son las que más nos marcaron.

Mecanizar es comprar consistencia, no solo velocidad

Cuando el proceso era casi manual, cada lote dependía del pulso y del ojo de quien lo trabajaba. Había oficio —y lo seguimos respetando—, pero el cliente que compra cuero para calzado necesita que el lote de este mes se comporte como el del mes pasado.

La primera lección fue entender para qué se mecaniza. No se compra una máquina para ir más rápido: se compra para que el resultado deje de depender del azar. La velocidad vino después, como consecuencia. Cada equipo que entra a una planta debe responder a la misma pregunta: ¿esto hace el cuero más constante?

El cuero se controla por etapas, no al final

Nuestro proceso tiene tres etapas: pelambre, curtido —solo con cromo III— y recurtido y acabado. La segunda lección es la que toda tenería termina aprendiendo: un error de pelambre no se descubre en el pelambre. Se descubre semanas después, en un cuero terminado que no da la talla, cuando ya nadie puede corregirlo.

Por eso dejamos de inspeccionar solo el producto final y pusimos controles en cada etapa. Revisar al final es contar las pérdidas; revisar por etapas es evitarlas. De las 400 pieles a las 2.000, buena parte del camino fue ese: aprender a detectar el problema donde nace.

Probar en pequeño paga su espacio

Ajustar recetas directamente en producción significa lotes reales y riesgo real. La tercera lección fue darle al ensayo su lugar: probar en pequeño, medir, y solo entonces llevar a los bombos grandes.

De ahí sale nuestro lema, que no es decorativo: Investigación + Diseño + Desarrollo + Calidad. Investigar para entender la piel y los productos, diseñar el artículo, desarrollarlo hasta que repita, y sostener la calidad lote tras lote. Ese orden — y no al revés — es lo que permite ofrecer hoy desde semiprocesados como wet blue y crust hasta nuestras líneas terminadas Casual, Formal e Industrial.

La fábrica es su gente

Las pieles no se curten solas y las máquinas no se manejan solas. La cuarta lección es la más sencilla de enunciar y la más larga de practicar: el conocimiento de una tenería vive en las personas que la operan. Por eso nuestra política de calidad incluye, con todas sus letras, contribuir al desarrollo de nuestros empleados — junto al compromiso de asegurar la satisfacción de nuestros clientes. Una fábrica que crece de 400 a 2.000 pieles al mes solo lo logra si su gente crece con ella.

2011: ponerle estructura al crecimiento

En 2011 dimos el paso de constituirnos como Tenería Díaz Cía. Ltda. Puede sonar a trámite, pero fue otra lección de manufactura: lo que creció con esfuerzo personal necesita estructura para durar. Con los años, esa estructura tomó la forma de un sistema de calidad basado en las normas ISO 9000 y del compromiso de mejorarlo continuamente — también de obtener una rentabilidad que asegure el progreso constante, porque sin números sanos no hay fábrica que aprenda nada.

Lo que sigue

Desde 1989 hasta hoy, la receta no cambió: trabajo, control y la terquedad de hacer cada lote un poco mejor que el anterior. Si quiere conocer más sobre quiénes somos y cómo trabajamos, visite nuestra página de empresa. Y si prefiere conversarlo directamente — somos de fábrica, preferimos conversar —, escríbanos por WhatsApp desde la página de contacto.